¡Elegimos la verdad!

sábado, 15 de marzo de 2014

Nietos, una búsqueda de todos

El 24 de Marzo de 2014 se cumplen 38 años del golpe que instauró la dictadura cívico-militar más aberrante y sangrienta de la historia de nuestro país que estuvo caracterizada por el terrorismo de Estado, la violación constante a los Derechos humanos y la aplicación de un plan sistemático de exterminio que llevó a la persecución, el secuestro, la tortura, el asesinato y la desaparición forzosa de 30.000 personas y la  apropiación de cientos de menores y recién nacidos a quienes se les sustrajo su identidad.
Hasta el 2014 se restituyó la identidad a 110 nietos pero quedan aun más de 400 por  recuperarla  reflejando de este modo que las consecuencias del genocidio llevado a cabo por las fuerzas armadas desde 1976 a 1983 calan tan hondo que llegan hasta nuestros días y han marcado a varias generaciones. Estos  Hombres y mujeres que no conocen su identidad, hoy ya son padres y por lo tanto se sigue cometiendo contra ellos y contra sus hijos una grave violación de los Derechos Humanos, la que vulnera el derecho a la propia identidad.
Durante la dictadura, los militares consideraron que la ideología que trataban de exterminar a través de la desaparición de personas se podía transmitir a través del vínculo familiar, en una especie de "contagio" ideológico. Con ese argumento hacían desaparecer a los hijos  pequeños y los entregaban, en su gran mayoría, a familias de militares.  Anular, borrar la identidad y las raíces de estos niños tenía como objetivo que no sintieran ni pensasen como sus padres, sino como sus enemigos.
Los niños y niñas robados como "botín de guerra" fueron inscriptos como hijos propios por los miembros de las fuerzas de represión, dejados en cualquier lugar, vendidos o abandonados en institutos como seres sin nombre N.N, o fraguando una adopción legal, con la complicidad de jueces y funcionarios públicos. De esa manera los hicieron desaparecer al anular su identidad, privándolos de vivir con su legítima familia, de todos sus derechos y de su libertad.
La cantidad de secuestros de niños y niñas, y de jóvenes embarazadas, el funcionamiento de maternidades clandestinas (Campo de Mayo, Escuela de Mecánica de la Armada, Pozo de Banfield y otros), las declaraciones de los mismos militares y las declaraciones de testigos de los nacimientos en cautiverio, demuestran la existencia de un plan preconcebido no sólo de secuestro de adultos sino también de un plan sistemático de sustracción de la identidad de los niños.
En ese contexto surge la Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo, organización no gubernamental que tiene como finalidad localizar y restituir a sus legítimas familias a todos los niños apropiados y privados de su identidad por la represión política, como también crear las condiciones para que nunca más se repita tan terrible violación de los derechos de los niños, exigiendo juicio y castigo a todos los culpables y sus cómplices.
En este sentido, Juan Cabandie Alfonsín, hijo Alicia Alfonsín y Damián Cabandie nació durante el cautiverio de su madre en la Ex Escuela de Mecánica de la Armada quien a los 20 días fue apropiado por Luis Falco ex agente de inteligencia de la Policía Federal expresó: “Nosotros estamos vivos y no nos ganaron, no pudieron cumplir su plan macabro de robo de bebes. Todavía seguimos y continuamos con las ideas de nuestros padres y creemos y estamos trabajando para que un mundo mejor sea posible”.
Victoria Montenegro hija de Hilda Torres y Roque Montenegro con trece días de vida fue secuestrada junto a sus padres y apropiada por el jefe de tareas del Centro Clandestino el Vesubio. Victoria cuenta que creció “convencida que nuestro país había vivido una guerra y que si hoy vivíamos en democracia era gracias a que nuestros soldados habían entrado en guerra para ganar la paz y que las madres, y especialmente, las Abuelas eran la continuación de la subversión ideológica”. Luego de un largo camino y de recuperar su verdadera identidad hoy cuenta que “sus padres eran militantes, eran pibes que pensaban, que se organizaban y soñaban” con un país mejor y agrega que “con matarlos era suficiente pero los tuvieron que desaparecer, los tuvieron que borrar de la faz de la tierra porque nuestros viejos además contagiaban y creo que cuando uno tiene claro lo que quiere y es bueno lo que defiende contagia”.
La violencia ejercida en nuestro país produjo una fractura generacional en la que por lo menos tres o cuatro generaciones se vieron afectadas. Es decir, privadas de una continuidad psíquica, privadas de una transmisión. Fractura que ha dejado un agujero en lo simbólico”, expresa la Lic. María Cristina Olivares en su texto Del Trauma a la ficción y agrega: “No hay palabras para dar cuenta de lo acontecido. Los temblores que produce la historia pública de un país se encuentran en la historia privada de cada uno y destruyen relaciones sociales, incluidas las familiares. La ausencia de intervención por parte del Estado dejó como saldo la privación de la familia”.
“Es una historia que nos afecta de manera directa a varias generaciones porque a mis abuelos les toco sufrir y vivir en carne propia la dictadura perdiendo sus hijos, a mis viejos les toco vivir secuestro, tortura y el robo de sus hijos, a mi todo este proceso”, expresó al respecto Leonardo Fossati y agrega: “Da real dimensión de cómo este problema no es un punto en una persona, no es el desaparecido el que lo sufrió sino que fue todo su entorno familiar, sus generaciones inmediatas y hoy en día también sufren las consecuencias, esos chicos también restituyen su identidad más de 35 años después están viviendo una situación consecuencia a esta última dictadura cívico – militar, entonces cuando uno dice y lee que se están juzgando hechos sucedidos hace 35 años atrás, en realidad es una mirada segmentada porque se están juzgando las responsabilidades y hechos cometidos pero a la vez las consecuencias están vigentes, se están conociendo, es algo que lleva mucho tiempo y que todavía falta mucho por hacer, conocer, 400 nietos por restituir, muchos juicios por llevarlos a cabo, muchos responsables por ser juzgados y mucha información por dar a conocer. Hasta que no sepamos donde no están todos esos bebes robados, no se haga justicia con todos los responsables y no se conozcan todas las verdades no vamos a tener una sociedad realmente como la queremos, un poco más sana”.
Muchos de los nietos que las Abuelas están buscando hoy ya son padres. Esto significa que ya hay una nueva generación, los bisnietos, que también tienen su Derecho a la Identidad vulnerado.
Desde la perspectiva ética y de cara al futuro, en el fortalecimiento de la convivencia ciudadana y la plena vigencia de los Derechos Humanos y en particular de la infancia, la restitución constituye la devolución de la sociedad a sí misma como defensa de la vida, búsqueda de la verdad y cumplimiento de justicia plena. Así también la restitución del último de los nietos desaparecidos producirá un efecto directo en todo nuestro pueblo en orden a la recuperación de principios y seguridades que la sociedad y el Estado tienen el ineludible deber de garantizar. Por eso resulta importante que toda la sociedad se comprometa en esta tarea, no sólo por solidaridad sino porque es un problema de todos: mientras haya un solo chico con su identidad cambiada, está en duda la identidad de todos.

Por esto, recuperar a los más de 400 nietos que aún permanecen apropiados y con una identidad cambiada es una tarea de todos y todas por la memoria, la verdad y la justicia. 

jueves, 13 de marzo de 2014

¿Qué es la identidad?

Pedro Nadal García, nieto recuperado


“Un conjunto de experiencias que son dignas de recordar. No es lo mismo no saber de dónde venís a saber que tu vieja no te soltaba ni un minuto porque no permitía que nadie te de mamadera. Que tu abuelo dormía con vos en la cama, la siesta y que lloraba cuando mi mamá me llevaba con ella para un viaje. Esas cosas son las que definen tu identidad, tu historia”




Victoria Donda Pérez, nieta recuperada
"La identidad para mí es algo que está en permanente construcción, no es una pastillita que un día la tomás y ya está, sabés quién sos. Lo que se recupera es la identidad biológica y, con un poquito de suerte y ayuda de la gente que te quiere y que quería a tus viejos, te acercás a ellos.  Conocer la verdad acerca de los orígenes es indispensable para que la construcción de tu propia identidad sea aquella que te acerque a lo mejor de vos mismo"

Chicha Mariani, Abuela de Plaza de Mayo

"Es ser uno mismo. Yo me he enterado hace un mes que tengo unos genes muy extraños. No se me ocurrió pensarlo y si, eso es la Identidad, lo que llevas a dentro de quién sabe cuantas generaciones de quien sabe dónde. Nadie es del mismo lugar donde vive, están las migraciones; podes decender de gente que en el análisis de ADN sale, insospechado. Lo que te identificas, lo que sentís tuyo incluso sin saberlo. Ser una clase de persona, que no es dividir y creer distinto sino que es conocer. En el fondo todos somos lo mismo"

Pedro Nadal García

“Viví con culpa, con un sentimiento de deuda porque siempre me decía que gracias a ella yo era lo que era”

              

En diálogo con este medio, Pedro Nadal García, nieto recuperado por Abuelas en 2004,  relata cómo fueron los años al lado de su apropiadora y qué significó para él recuperar su identidad.

Hijo de Hilda Magdalena García y Jorge Adalberto Nadal, ambos militantes en la década de los 70 y perseguidos políticos durante la última dictadura militar, el destino de sus padres corrió diferente suerte, mientras su madre fue secuestrada y aún continua desaparecida, su padre estuvo preso, pero pudo salvar su vida partiendo al exilio en Francia en 1979. A su regreso al país empezó a buscarlo intensamente junto con la ayuda de las Abuelas de Plaza de Mayo. El desenlace feliz se produjo en 2004, cuando un juez le dijo que existía la posibilidad de que sea hijo de desaparecidos y al hacerse el ADN dio positivo. Era el principio de la recuperación de una identidad que había sido falseada por tanto años. Era la posibilidad del reencuentro con su padre y el resto de su familia que lo había estado esperando desde 1976.

Su madre fue secuestrada a principios de marzo de 1976 en Guernica. Su hermano mayor y él fueron alejados de sus brazos. Carlos fue devuelto a su familia de origen y Pedro apropiado por Luís Alberto Ferián, el mismo que había secuestrado a su madre. Decidió entregárselo a su pareja de entonces y criar al niño, pero un tiempo después se separaron. Entonces, Pedro quedo al cuidado de la mujer. Con respecto al tiempo que paso al lado de ella y sus explicaciones en torno a su origen familiar, el joven expresó que “cuando tenía 5 años me dijeron que era adoptado, hijo biológico de mi apropiador e hijo adoptivo de ella, ósea, era hijo de la pareja y bajo esa premisa ya me respondía a la pregunta no soy parecido, no tengo fotos. La mayoría de las preguntas ya me las respondía”.

Con respecto a cómo era su vida al lado de la apropiadora y su familia expresaba que “ella tenía que trabajar, laburaba todo el día, llegaba a casa, se iba la empleada doméstica y yo estaba en mi casa, iba a la escuela, hacía lo que hacía un niño. También contó que trabajaba desde muy pequeño, empezó a los 9 años y que esto le ayudó a relacionarse porque siempre fue solitario, excepto cuando empezó el noviazgo con su actual esposa, aunque igual nunca dejaba de ser el solitario porque no tenía hermanos.

A su vez también contó que su apropiadora le iba contando historias diferentes a lo largo de los años: “cuando preguntaba sobre mi origen me decía que mi mamá había muerto, en otro periodo de años, me decía que mi mamá me había abandonado. Me decía que no me quería decir que era abandonado para no hacerme mal. Después, más adelante, el discurso era no te abandono, pero tus abuelos no te querían.. Yo me anotaba las historias, todo me hacía ruido”.

A pesar de las dudas que le generaba su identidad no se animaba a dar el paso de ir a Abuelas. Una de los motivos principales radicaba en la manipulación que ejercía la apropiador sobre él: “cuando preguntas, empezas por los lugares más cercanos y cuando se entera tu apropiadora, en mi caso sucedía que se enfermaba. Había cosas que no podía manejar, para mí era culpa eso. Entonces, viví con culpa, con un sentimiento de deuda porque siempre me decía que gracias a ella yo era lo que era, tenía educación, era un pibe que no le faltaba nada”. Por este motivo recibió con alivio la citación del juez porque significaba que no tenía culpa, en caso de ser hijo de desaparecido se lo había informado la justicia.

En relación al momento del reencuentro con su padre manifestó que “pasar de ser autosuficiente, un tipo adulto, con casa a encontrar a mi viejo a los 29 años, no fue mágico, al contrario, fue confuso porque no es que lo vi a mi viejo y mágicamente dije este es mi padre. No hay magia, no hay nada, es una cagada porque te robaron, te sacaron el sentimiento de pertenencia, no lo tenes, desapareció. Tampoco lo tuviste con el otro”. Pero el encuentro con su hermano mayor fue diferente: “sentí cosas raras porque pase un tiempo con él. Cuando lo encontré sentí más sensaciones que no supe explicarme (…), tuve una relación al principio distante y hoy en día no, es todo lo contrario, somos socios, estamos trabajando juntos”.

Cuando recuperó su identidad, Pedro ya era padre de 2 hijos, Leandro de 5 años y María Victoria de 3 años más otro bebé en camino. Sobre la repercusión que esta noticia generó en los chicos explicó que el hijo mayor“se llevó la peor parte porque a pesar de saber cómo era su abuela, ósea mi apropiadora,siempre tratamos de que la reconozca, que la tenga como referente, como su abuela, por ende, se relacionaban, se reían, se divertían”. Al enterarse de la verdad no permitió que vuelva a ver a su hijo, provocando varias amenazas por parte de la mujer y más preguntas de Leandro que le planteaba: “es mi abuela, la quiero, porque no me dejas verla, yo le respondía que era porque la abuela mintió, oculto cosas y  que papá  estaba enojado por eso. Él me decía pero vos estás enojado, yo no”. También esta situación provocó un miedo en el niño ante la posibilidad de que lo secuestraran al igual que su padre: “le agarró paranoia con todo, no quería separarse de nosotros”.
Pedro junto a la Abuela de Plaza de Mayo, Rosa Roisinblit

Al ser consultado sobre qué significaba la identidad para él, consideró que es “un conjunto de experiencias que son dignas de recordar” y remarcó que “no es lo mismo no saber de dónde venís a saber que tu vieja no te soltaba ni un minuto porque no permitía que nadie te de mamadera. Que tu abuelo dormía con vos en la cama, la siesta y que lloraba cuando mi mamá me llevaba con ella para un viaje. Esas cosas son las que definen tu identidad, tu historia”.


Por último, al hacer referencia a los nietos que todavía faltan encontrar, les dejó un mensaje para aquellos jóvenes que tienen dudas acerca de su identidad: “lo bueno sería que traten de no tener miedo porque no pasa nada, es simplemente tu derecho, el derecho a la identidad de las cual todos tenemos que disponer. Si hay dudas, hay que salir adelante. Te vas a encontrar con una historia de sangre, a tus viejos los mataron, los torturaron, una historia fea, pero no deja de ser tu historia”. Además consideró que tambiénles diría que no son culpables de nada y no le deben nada a nadie, en relación a esta reflexión concluyó: “a mis hijos jamás les cobraría el darles la vida ni mucho menos el plato de comida que le das en la mesa”. 

Manuel Gonçalvez Granada

Él es parte de la comisión directiva de Abuelas de Plaza de Mayo, y nieto recuperado nº 57. Tenía cinco meses el 19 de noviembre de 1976, cuando las fuerzas conjuntas de la Policía Bonaerense, la Federal y el Ejército atacaron la casa de Juan B. Justo 676 en San Nicolás, acribillaron a su mamá, Ana María del Carmen Granada; al matrimonio de Omar Alfredo Amestoy y Ana María Fettolini, y asfixiaron con gases lacrimógenos a Fernando Amestoy, de tres años, y a María Eugenia, de cinco. Manuel fue protegido por su mamá con colchones, adentro de un placard, y por eso se salvó. El juez de menores de San Nicolás, Juan Carlos Marchetti, lo dio en adopción de manera irregular, sin buscar a su familia. Durante 19 años fue Claudio Novoa, y en 1995 empezó a averiguar cuál era su verdadera identidad.


Estuvimos leyendo sobre tu historia y queríamos dar cuenta del proceso de la restitución y la formación de la Identidad. ¿Cómo definirías a la Dictadura Militar, desde tu mirada?
Para mi fue y es sin duda el momento más oscuro y sangriento que nos tocó vivir como pueblo. A nivel personal, es el hecho más trascendental de mi vida. Sin la dictadura mi vida no hubiese sido lo que fue. Yo hubiera crecido con mi papá y mi mamá, no hubiese perdido mi identidad, no hubiera vivido 19 años con otra familia y otra historia; todo lo que fue mi vida e incluso lo que sigue siendo tiene que ver con la Dictadura.
Claramente mi vida hubiera sido otra. La Dictadura fue la responsable de casi todo lo malo que me pasó. Es un daño enorme que no terminó en el `82 sino que aun hoy sigue dañándonos a nivel económico, educativo, social, la dictadura rompió con todo y ese daño lo seguimos viviendo. Más allá de los derechos humanos que, bueno… sin duda es lo más grave.
Todos los que aun creen que la dictadura no los tocó, los tocó. Los gobiernos que vinieron, las discusiones, las luchas de los organismos, las idas y vueltas, las instituciones débiles, hasta hace unos años que logramos revertirlo. Pero hace poco tiempo teníamos solo lo que la dictadura dejó. El gobierno de Alfonsín tuvo solo eso y afectó su fortaleza porque claramente el contexto no lo acompañaba. Era muy probable que tuviera que hacer muchas concesiones. Después tuvimos el Menemismo que por una cuestión ideológica tenían un gen muy implantado con el plan económico que continuaba a la dictadura.

¿Cómo fue el momento previo de duda y de búsqueda de tu identidad?
En realidad yo no busqué y no dudé. Sabía que era hijo de otras personas. Pensé que me habían abandonado, que mis padres habían muerto y alguien podría quedarse conmigo, o mi familia no me quería… no tenía intensión de buscar. Yo creía que estaba bien, que mi vida era eso y listo. Después me di cuenta que era importantísimo saber que no me habían abandonado y me hizo bien… esto ocurrió en una época, pensemos en los noventa donde nadie iba a Abuelas a buscar su identidad. Fueron después, cuando nos hicimos más grandes y la difusión tomó otro nivel.

¿La búsqueda empezó entonces con Abuelas?
Si, mis abuelas son de las primeras de Plaza de Mayo, mi papá fue secuestrado el primer día del Golpe, el 24 de marzo del ´76 y mi mamá a mediados de ese año estuvo desaparecida y luego descubrimos que fue asesinada el 16 de noviembre del ´76 en San Nicolás. Ya en el `77 mis abuelas estaban en la plaza y sabían que tenían un nieto que buscar. Tenían la carpeta con los datos que pudieron recolectar de mi caso y eso sumado al centro de antropología forense que estaba armando su base de datos desde el 84 y termina concretándose el encuentro.

¿Y ese momento?
Fue muy extraño y especial. Para mi era un día cualquiera hasta que llegaron a mi casa y me contaron que tenía una abuela que me estaba buscando, que se conformaba con saber que estaba bien, que obviamente si yo quería me iba a conocer, que también tenía un hermano que era músico y primero pensé que no lo iba a conocer porque me dicen que no estaba, después me dicen que estaba de gira porque tocaba en la banda “Los Pericos”, y me puse a pensar en todas las veces que lo pude haber cruzado por recitales… fue extraño porque yo había sido criado como hijo único, y me encuentro con un hermano, también sobrinos, fue un mix de cosas. En el momento hablé con mi papá y me dijo rápidamente que mis padres estaban desaparecidos y me contó la historia. Hubo una gran movilización interna que duró y dura muchos años.

Además de pensar que no era que no te habían querido sino que hasta tenias una abuela buscándote…
Claro, enterarme la historia que fue al contrario, que mi mamá me salvó escondiéndome en un ropero en el operativo, que soy el único sobreviviente aunque estuve asfixiado por las frazadas que me ocultaban, al fin terminé salvándome. Entonces era totalmente otra historia. Eso fue el primer día, después pasaron años y aun hoy sigo reconstruyendo. Te dicen “todo esto es tuyo” y lleva tiempo, a mi me cuesta mucho ser el único sobreviviente ¿Qué merezco yo, que hago? Es muy difícil.

¿Qué más podes contarnos de ese proceso?
Que no termina nunca. Primero me fui reencontrando con mi familia, de a poco. Empecé a notar que al salir en la prensa parecieron conocidos de mis padres, amigos de militancia, empecé a conocer otras partes que me contaron. Yo fui a cada uno de los lugares que me resultaron relevantes, al cementerio donde estaban los restos… apoderarme de esa historia, un ejercicio que no es fácil.
Recuperar la identidad es recuperar la verdad. Todo lo que hubo antes fue una mentira. Nos pasa a todos y les va a pasar a todos los que vengan. Sos como un experimento: te sacan de tu ciudad, te cambian el nombre te dan otra educación muy distinta a la que podrías haber tenido. A partir de ese momento vos sos dueño realmente de tu vida, sabes que nada de lo que tuviste tuvo que haber existido. Cuando recuperas eso no es solo una persona, es todo un mundo. Hay una reconstrucción social y de una familia que padeció todo ese proceso de una forma tortuosa.

¿Y que le dirías a un joven que sabe o sospecha que fue adoptado y no se anima a acercarse?
Preguntárselo se lo preguntan aunque no quieran, si nacieron en la Dictadura. Por la experiencia de todos los que han sido encontrados, todos tienen una sensación difícil de explicar. Es difícil de poner en palabras. Yo creo que hay que animarse y buscar, un ejercicio de amor propio que te va a traer una recompensa maravillosa de ser dueño de tu propia vida. Sino estas optando entre una mentira y una verdad que está ahí por encontrar.

En una entrevista contabas de un episodio de tu infancia donde a raíz de una fiebre recordabas a militares entrando en una casa… ¿Por qué esas cosas quedan marcadas? ¿Hay explicación?
Bueno, yo no he hecho terapia por lo que no tengo muchos elementos para analizarme o a la situación… pero sé que todos en nuestras vidas tenemos registros de cosas que se disparan en situaciones. En mi caso fue por una fiebre, otro será por pesadillas o lugares… yo creo que incluso otros hijos también, cada uno a su forma, algo que necesita acomodarse.

Y en tu caso tenés una hija ¿Cómo lo tomó? ¿Cómo encaraste eso?
Yo a ella la tuve en el 2000 así que en ese momento yo ya sabía mi identidad, pero a ella la tuve que anotar con el apellido de la adopción que tuve, recién a los 5 años le cambiaron el documento, igual que a mi así que tuvo que hacer todo el jardín con dos apellidos. Ahí fue casi un cuento, de a poco ir diciéndole algunas cosas, que tuvo otros abuelos, es difícil de asimilar. No todos tienen seis abuelos. Pero también los chicos resuelven estas cosas de forma más fácil. Hoy tiene 13 años y sabe mucho pero hay detalles que todavía no conoce y sigue afectada por cuestiones, como conocer esos abuelos que ya no están. Y eso aun le pasa a los hijos que no son recuperados. Hay una generación con una identidad cambiada.


Pedro Nadal García nos contó que fue más difícil para el que para su hijo entender, hasta le dijo inmediatamente a la maestra que se iba a cambiar el apellido…
Si, es que los chicos entienden la verdad.

Y queda en las nuevas generaciones continuar esto.
Claro, muchos dicen que ya pasó y que nos olvidemos. Hagan un ejercicio: hoy te roban a tu hijo y no te lo devuelven nunca más. Y sabes que lo torturaron y lo asesinaron. Pasas cuarenta años y te ves reclamando los huesitos. Ese argumento no tiene sustento. Es de negación.

Pensar en la ESMA y todos los edificios que lo rodean, la gente que pudo saber…
Incluso hay gente que todavía lo llama “proceso”, cuando ese lenguaje lo usaban los dictadores para disimular, como si hubiera un orden lógico en su dictadura. Hay que darse cuenta el valor de esas palabras porque hay mucho análisis detrás.

Está el reciente caso del vice decano de la facultad de Medicina…
Sería un error pensar que todos entendimos y que ya está, no se discute… hay gente, una porción minima pero que todavía no analiza y piensa que estaba mejor con la dictadura. Es no ver al otro y ser capaz de permitir estas cosas.

¿Cómo pensas a las Abuelas hoy día?
Ellas son mis abuelas, me retan, me cuidan… y después lo más extraño es que las puedo tratar cotidianamente pero son personas que trascienden en la historia. Yo no puedo dejar de pensar en lo inmenso de su lucha, algo totalmente atípico, no hay otro grupo que haya logrado lo que lograron ellas. Hicieron un aporte a la humanidad que no está dimensionado aun. Hay artículos de la declaración universal de los derechos del niño que están creadas por ellas. La mirada que se tiene en el mundo son realmente valiosas para toda la humanidad. Y a la vez son mi familia, los que trato cotidianamente, son como superhéroes.

¿Cómo fue recuperar esos lazos familiares, de tu hermano, de abuelas?
Con mi hermano nos hermanamos inmediatamente, nos llevamos bien. Mis sobrinos eran muy chicos y fuimos construyendo un vínculo fresco. Eso fue muy bueno, fuimos valorando y cuidándonos, pregonándonos todo. Entre los dos tratábamos de vernos, de generar el lazo, de tener amigos en común, de estar en los mismos espacios y ahora somos hermanos, nos vamos de vacaciones juntos. Alguien que nos ve hoy piensa que no pasó lo que pasó. Piensa que somos hermanos desde siempre. Los dos encontramos parte de lo que queríamos reconstruir. Yo lo veo parecido a mi papá, el me ve con actitudes como las que recordaba.

Crónica de una búsqueda

Identidad restituída: Pedro Alejandro Sandoval fontana


Lili junto a su hermana Silvia


Liliana Fontana fue secuestrada el 1° de julio de 1977, junto a Pedro Sandoval, su compañero, por fuerzas conjuntas en su casa de Caseros, partido de tres de febrero en Bs AS. En ese momento, Liliana estaba embarazada de 2 meses y medio, de su único hijo Pedro. Ambos fueron llevados a un centro clandestino de detención, donde permanecieron por más de 4 meses. A pesar de las torturas, golpes, del encierro, ella continuó su embarazo y se encontraba muy contenta con su bebé y tenía una esperanza muy grande de que la iban a dejar irse con él.


El 26 de diciembre de 1977 fue trasladada a la ESMA, ya con fecha de parto. Allí nació Pedro Sandoval Fontana, su esperado hijo. Se estima que estuvieron juntos unos 3 meses, tiempo en que "Lili" le brindó todo su amor. Pero la historia no continuó como debía. Pedro fue apropiado por un comandante de gendarmería de Campo de Mayo, Victor Enrique Rei, y permaneció privado de su identidad durante 28 años.
"Según los sobrevivientes le daba de comer un poco más de comida que lo normal, le acercaban vitaminas, para que pueda tener bien a su bebé, que después le fue robado", relató Silvia Graciela Fontana, hermana de Liliana. Según algunos sobrevivientes, cuando trasladaron a Liliana de Campo de Mayo, ella pedía y gritaba por su hijo: "Si esos tres meses existieron, por las ganas que tenía ella de tener un hijo, y por lo que debe haber significado para ella vivir esos meses en cautiverio, estoy segura de que se deba haber creado un vinculo muy fuerte con su hijo", aseguró Silvia.

Pero sus familiares no se iban a quedar con los brazos cruzados. No iban a sentarse a esperar. "Mis padres y yo comenzamos la búsqueda esa misma noche. Obviamente que no sabíamos dónde ir, fue muy difícil movernos, porque también teníamos mucho miedo. Ir a una comisaría para nosotros representaba un riesgo muy grande", recordó la hermana de Liliana. La búsqueda de ella y de su compañero se hizo cada vez más fuerte con el tiempo. No sabían siquiera si el bebé había nacido. No tenían certezas de nada.
Los abuelos de Pedro
Ya en el año 1980, cuando en España dos detenidos (De la Paz y Gonzales) declaran que Liliana Fontana había estado detenida en el Club Atlético y que había dado a luz a un bebé, las esperanzas se hicieron aún más grandes; como así también la angustia. Clelia "Chela" Deharbe de Fontana, Madre de Plaza de Mayo, se une a las Abuelas en busca de su nieto Pedro.

"Lo que siempre buscamos fue la recuperación de la identidad de mi primo. La búsqueda de la verdad. Fue la necesidad más grande de mi madre y de mi abuela. Al igual que hoy seguimos buscando los restos de mis tíos", relata Gustavo Adolfo Docters, primo de Pedro Alejandro Sandoval Fontana. La familia siempre permaneció unida, con un objetivo claro: la búsqueda de la verdad, la memoria y la justicia. Y parte de esa "justicia", sería tal si el primo, el sobrino, nieto, Pedro, recuperaba su identidad, la que le habían robado.

Y con el tiempo, algo de justicia llegó. En el 2006 la familia Fontana-Sandoval se realizan los análisis genéticos para el hospital Durán, y en ese mismo año  les comunican que a través de una denuncia anónima, y de una larga investigación, había aparecido "Alejandro". Se cotejó que era  Pedro Alejandro Sandoval Fontana con el 99,9% de posibilidades. No había dudas. El momento fue muy difícil para todos. La lucha había tenido un final feliz; pero como dicen las Abuelas "la verdad es liberadora". La importancia de que el hijo de Pedro y Liliana supiera la verdad, no tenía precio. 

Gustavo y Graciela, durante el juicio
Comenzó una etapa de encuentros y desencuentros. Silvia Fontana relató: "hubo todo un proceso. los nietos son chicos que creo que nunca van a estar bien. Es muy grande el daño que les han hecho, es difícil que puedan recomponerse totalmente han podido hacer sus vidas, algunos más otros menos. Nosotros empezamos una relación bien, formal, luego momentos de pelea. Es difícil, porque te encontrás con una persona con otra identidad, y cuesta, porque es un proceso muy largo. A veces me enojo porque no me llama o no hablamos seguido; pero nos vemos, él me abraza y se me olvida todo. La primera vez  que me dijo tía, lo llegué a comparar con el nacimiento de mis hijos por la felicidad que representó, ese era el pago que yo tenía por toda la búsqueda que había llevado adelante. La relación va y viene, no está mal. El reconstruye su vida como puede. Yo hice lo que tenía que hacer. Durante mi vida lo busqué a él, busqué a mi hermana, busqué justicia".

Pedro, Graciela y Clelia
Por su parte, Gustavo, primo de Pedro expresó: "el daño, es un daño que le hicieron a todos, a él le impidieron ser hijo de Liliana, hijo de Pedro, ser sobrino de Silvia, le impidieron tener a su familia. Fue un daño para todos. Aún recuperando su identidad, es un pedazo que le sacaron a él y no lo va a poder llenar. Fueron 28 años que le robaron de su vida y que no va a poder llenar. Nosotros como familia lo que queríamos es que él sepa la verdad, que sepa quiénes fueron sus padres, que lo amaban y que lo querían tener, y  a sus padres se lo                                           robaron de los brazos".

Pedro junto a su primo Gustavo



Con el tiempo, Pedro Alejandro se fue reconociendo en su familia. En el mes de junio de 2009 viajó a Viale (Entre Ríos), de donde era oriunda su madre y sus abuelos, para conocer un poco más de su historia, su identidad. Hoy, es técnico en Sistemas, apasionado por la política, buen orador y buen lector. Vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Entrevista a Leonardo Fossati

"Es una historia que nos afecta de manera directa a varias generaciones"


Leonardo Fossati nació en la cocina de la comisaría quinta de La Plata, un centro clandestino de detención que funcionó durante la última dictadura. Vivió durante toda su vida en un radio no mayor a las diez cuadras de esa comisaría, donde estuvieron secuestrados sus padres, Inés Beatriz Ortega y Carlos Leonardo Fossati. Recuperó su identidad a los 28 años, pero no sólo eso: tiene un hijo pequeño quien, también recuperó una identidad que le había sido robada.  "Pude restituir mi identidad y a su vez a mi hijo y para mí eso fue fundamental en mi vida y es fundamental en la vida”, dijo.

"Recién a los 28 años conocí mi verdadera identidad. Me crie con una familia, tenía una hermana que no era hija biológica de ellos y que nos criaron de buena fe desde el punto de vista  de que no fue una adopción legal, pero en ambos casos, le habían contado otra historia. Ella, es mayor, del año 72, con una historia real y en mi caso, nací en el 77, les habían contado que una estudiante de Córdoba que había venido a estudiar a La Plata que no quería tener hijos, que lo quería dar en adopción y que su familia tampoco quería que lo tenga, entonces una partera del barrio les comento esto sabiendo  que ellos estaban en la búsqueda de una adopción y fue así como llegue a la casa de crianza. Después cuando me entero de mi verdadera identidad la partera ya había fallecido como para seguir el rastro porque evidententemente si ella tenía conocimiento  de donde yo venía y quería, que de hecho esta iniciada la investigación de ella,  para ver  si ha tenido vínculos con otras entregas de bebes de compañeros que hayan estado secuestrados".


¿Lo de la causa fue anterior a que vos te acerques?
Si, la causa está abierta desde los juicios, las declaraciones a sobrevivientes, testigos y se fueron armando todas las cusas, se dio a conocer que la comisaria 5ta, funcionó como un ex centro clandestino de detención y que evidentemente ahí había pasado mucha gente, habían nacido chicos.
Cuando vine a Abuelas se inicio una investigación, primero, por intermedio de documentación  que tenia, partida de nacimiento, DNI,  el relato que tenia y demás, se inicia una serie de trámites y averiguaciones hasta que me ofrecieron hacer una extracción de sangre para comparar mi ADN con los datos que hay en el Banco Nacional de Datos Genéticos, esto fue en marzo – abril de 2005 y en agosto tuve el resultado.
Hay una sensación siempre en los chicos que son criados por familias que no son sus familias biológicas en algún punto de la niñez o adolescencia esas dudas aparecen, en general en la formación de la identidad de las personas siempre aparecen estas dudas. Cosas sencillas, tangibles, como no verte físicamente parecido ni a tus papas, ni a tu hermana por la altura, color de pelo, color de ojos, en el caso de mi viejo de crianza eran gente muy mayor que en líneas generales tenían la edad de los abuelos de mis amigos.
Nunca le daba  la importancia que se merecía para salir a averiguar porque la verdad tuve una crianza buena, con mucho amor. Y así pasaron varios años, hasta que  fui papá muy joven a los 20 y eso te va cambiando la manera de pensar, abriendo tu cabeza a pensar en nuevas cosas, situaciones. Una de ellas era que  mi identidad afectaba directamente a la de mi hijo, y saber esa verdad era no solamente parte de mi historia sino que también era parte de la historia de él, porque en todo caso,  también era la historia de sus abuelos. 
Cuando me acerque a abuelas me acerque porque no había muchos más lugares donde averiguar. Me acerque por el hecho de haber nacido en la ciudad de La Plata, una de las ciudades más castigadas por la dictadura cívico – militar, porque nací en plena dictadura en el año 77, porque no tenía más lugares donde tocar puertas y porque sabía que abuelas tiene las herramientas como para también, si la búsqueda no es por ahí, orientarte en continuar la búsqueda por otros lugares. 
¿Y cuando te enteraste?
Me entere de una manera poco habitual, para mi estuvo buena, fue rara; habían pasado casi 9 meses de mi análisis de ADN en el cual los primeros meses estaba bastante pendiente llamaba a ver si había alguna novedad. Cuando me citan, el Juez me explica que le había llegado el informe del banco genético que daba cuenta sobre mi identidad; me conto los nombres de mis viejos, que mi nombre era Leonardo y eso para mí fue muy fuerte porque Leonardo era el nombre que le quería poner yo a mi primer hijo, fue un nombre que siempre me gusto y me estaba enterando que era mi nombre, fue una mezcla de emociones. La primera sensación fue de alegría, porque había encontrado la verdad, porque no me habían abandonado, sabía que me habían puesto un nombre el segundo nombre de mi viejo, el primer nombre de mi abuelo, empezaba  a armar un rompecabezas de muchas piezas y yo no tenía expectativas de encontrar una sola. A la vez me empezaba a enterar una situación sumamente dolorosa fue la que le toco vivir a mi familia y me empezaba a dar cuenta varios días después.
Algo muy lindo fue que Claudia, la hija de Estela de Carlotto, era compañera de mi viejo y en ese primer encuentro me fue contando varias cosas, eso estuvo muy bueno porque eso que podía leer en una causa que era tan ajeno se transformaba en algo muy cercano. Me fui armando la imagen de mis viejos a partir de todos estos relatos: Mi mamá era muy joven, militaba en la UES con 17 años, cumplió 18 estando secuestrada en la 5ta en febrero y en marzo nací yo. Mi papá militaba en la Juventud Peronista y tenía 22 años al momento de su desaparición. Era muy extraño conocer tu identidad y empezar a conocer la historia de tu viejo ya siendo mayor que tus viejos, esa imagen es extraña porque las imágenes que tenés, las fotos que podes ver son de muy jóvenes. Ahí empieza otro proceso y no sé cuando termina pero es imprescindible conocer tu identidad es algo inherente al ser humano.
Creo que la sociedad argentina va a tomar mayor dimensión de esto a medida que pase el tiempo y la difusión de este trabajo, el de Abuelas, dio cuenta para derribar mitos que, como se pensaba en los 90´, los desaparecidos están viviendo en Cuba, que no había habido robo de bebes, que esto era esporádico, los dichos comunes de “por algo habrá sido”, que “las viejas estaban locas”.
¿Cómo fue el proceso respecto a tus hijos y a tu familia?
Con mi hijo Tomas, tenía 8 años, mi mayor temor era como él podía tomar toda esta historia. Primero lo procese yo y tarde unos meses en contárselo quería saber cosas antes de transmitírselo a él para hacerlo de la mejor manera. Terminó siendo sencillo, se fue dando de manera natural a medida que fui conociendo a mi familia fuimos generando lindo vínculo entonces para cuando le fui comentando la verdad y le presente a mis tías a mis primos, él lo fue tomando de manera natural como que la familia se fue agrandando. Fue el segundo gran paso después de conocer todo, era acercarme a toda esta historia junto con mi hijo.
Tengo otro hijo, de otra pareja, que tiene un año y medio él ya nació con su apellido, eso va a estar bueno de acá a unos años cuando lo pueda hablar con su hermano esta situación y que es una historia que nos afecta de manera directa a varias generaciones porque a mis abuelos les toco sufrir y vivir en carne propia la dictadura perdiendo sus hijos, a mis viejos les toco vivir secuestro, tortura y el robo de sus hijos, y a mí todo este proceso. Da real dimensión de cómo este problema no es un punto en una persona, no es el desaparecido el que lo sufrió  sino que fue todo su entorno familiar, sus generaciones inmediatas y hoy en día también sufren las consecuencias, esos chicos también restituyen su identidad más de 35 años después están viviendo una situación consecuencia a esta última dictadura cívico – militar, entonces cuando uno dice y lee que se están juzgando hechos sucedidos hace 35 años atrás, en realidad es una mirada segmentada porque se están juzgando las responsabilidades y hechos cometidos. Y todavía falta mucho por hacer, 400 nietos por restituir, muchos juicios por llevarlos a cabo, muchos responsables por ser juzgados y mucha información por dar a conocer.
¿Qué es para vos la identidad?
La verdad es que es muy difícil de definir. La identidad está presente si uno habla de un árbol desde las raíces hasta la última ramita, porque es algo dinámico, no es algo estanco; es tus datos genéticos que se vienen heredando de generación en generación y porque la ciencia da cuenta ahí hay una identidad genética. Después, hay otra identidad que tiene q ver con la crianza también, porque no dejo de reconocer que soy yo y mis circunstancias, soy hijo de Rubén y de Inés, pero  también fui criado por Carlos y Amabelia. Fui adquiriendo cosas de mi crianza y mi identidad también se va modificando día a día a través de qué voy tomando decisiones.
La identidad te hace único y diferente a la persona que tenés al lado; único e irrepetible.

Que les dirías a esos hombres y mujeres que no viven con una identidad que es la suya. ¿Por qué deberían buscar su verdadera identidad?
Podría decir muchas cosas, hay una parte de ellos que está vacía y que aparente por ahí uno puede vivir sin eso, pero uno puede vivir sin muchas cosas pero si las tiene puede vivir mucho mejor. Es darle la posibilidad a un hijo de conocer su identidad, atrás de esa puerta hay mucha felicidad, hay una familia que lo estuvo buscando por mucho tiempo, hay todo un mundo que uno desconoce.
¿Cómo fue la situación el día que te enteraste con tu familia de crianza?
Para ellos fue muy duro enterarse esta realidad, ellos también se sintieron engañados de la historia que les habían contado. Creo que en líneas generales cuando uno actúa de buena fe te toca pasar por momentos difíciles pero al final de cuentas todo toma el lugar que corresponde. Con mi vieja de crianza tengo una muy buena relación. En mi caso decidí tomar distancia para ver  las cosas más claras, saberlas por mi cuenta y que no entendía en su momento, me tome el tiempo necesario y fue positivo para poder generar un vinculo diferente. Hoy tengo muy buen vínculo con mi familia de crianza.
¿Cuándo recuperaste la  identidad fue muy conflictivo retomar la vida diaria?
No, la verdad es que ahora es mucho más sencillo todos los trámites. A mí me todo cambiar el DNI en 2006, fue mucho más sencillo porque tenía la orden de un juez. Al elevarlo por intermedio de abuelas el pedido al juez porque sino a cada lugar que iba tenía que explicar todo de nuevo y había algunos que entendían y otros que no. En su momento me indignaba ante la negativa y la falta de criterio de la gente que esta automatizada, hoy me rio de eso.