¡Elegimos la verdad!

jueves, 13 de marzo de 2014

Crónica de una búsqueda

Identidad restituída: Pedro Alejandro Sandoval fontana


Lili junto a su hermana Silvia


Liliana Fontana fue secuestrada el 1° de julio de 1977, junto a Pedro Sandoval, su compañero, por fuerzas conjuntas en su casa de Caseros, partido de tres de febrero en Bs AS. En ese momento, Liliana estaba embarazada de 2 meses y medio, de su único hijo Pedro. Ambos fueron llevados a un centro clandestino de detención, donde permanecieron por más de 4 meses. A pesar de las torturas, golpes, del encierro, ella continuó su embarazo y se encontraba muy contenta con su bebé y tenía una esperanza muy grande de que la iban a dejar irse con él.


El 26 de diciembre de 1977 fue trasladada a la ESMA, ya con fecha de parto. Allí nació Pedro Sandoval Fontana, su esperado hijo. Se estima que estuvieron juntos unos 3 meses, tiempo en que "Lili" le brindó todo su amor. Pero la historia no continuó como debía. Pedro fue apropiado por un comandante de gendarmería de Campo de Mayo, Victor Enrique Rei, y permaneció privado de su identidad durante 28 años.
"Según los sobrevivientes le daba de comer un poco más de comida que lo normal, le acercaban vitaminas, para que pueda tener bien a su bebé, que después le fue robado", relató Silvia Graciela Fontana, hermana de Liliana. Según algunos sobrevivientes, cuando trasladaron a Liliana de Campo de Mayo, ella pedía y gritaba por su hijo: "Si esos tres meses existieron, por las ganas que tenía ella de tener un hijo, y por lo que debe haber significado para ella vivir esos meses en cautiverio, estoy segura de que se deba haber creado un vinculo muy fuerte con su hijo", aseguró Silvia.

Pero sus familiares no se iban a quedar con los brazos cruzados. No iban a sentarse a esperar. "Mis padres y yo comenzamos la búsqueda esa misma noche. Obviamente que no sabíamos dónde ir, fue muy difícil movernos, porque también teníamos mucho miedo. Ir a una comisaría para nosotros representaba un riesgo muy grande", recordó la hermana de Liliana. La búsqueda de ella y de su compañero se hizo cada vez más fuerte con el tiempo. No sabían siquiera si el bebé había nacido. No tenían certezas de nada.
Los abuelos de Pedro
Ya en el año 1980, cuando en España dos detenidos (De la Paz y Gonzales) declaran que Liliana Fontana había estado detenida en el Club Atlético y que había dado a luz a un bebé, las esperanzas se hicieron aún más grandes; como así también la angustia. Clelia "Chela" Deharbe de Fontana, Madre de Plaza de Mayo, se une a las Abuelas en busca de su nieto Pedro.

"Lo que siempre buscamos fue la recuperación de la identidad de mi primo. La búsqueda de la verdad. Fue la necesidad más grande de mi madre y de mi abuela. Al igual que hoy seguimos buscando los restos de mis tíos", relata Gustavo Adolfo Docters, primo de Pedro Alejandro Sandoval Fontana. La familia siempre permaneció unida, con un objetivo claro: la búsqueda de la verdad, la memoria y la justicia. Y parte de esa "justicia", sería tal si el primo, el sobrino, nieto, Pedro, recuperaba su identidad, la que le habían robado.

Y con el tiempo, algo de justicia llegó. En el 2006 la familia Fontana-Sandoval se realizan los análisis genéticos para el hospital Durán, y en ese mismo año  les comunican que a través de una denuncia anónima, y de una larga investigación, había aparecido "Alejandro". Se cotejó que era  Pedro Alejandro Sandoval Fontana con el 99,9% de posibilidades. No había dudas. El momento fue muy difícil para todos. La lucha había tenido un final feliz; pero como dicen las Abuelas "la verdad es liberadora". La importancia de que el hijo de Pedro y Liliana supiera la verdad, no tenía precio. 

Gustavo y Graciela, durante el juicio
Comenzó una etapa de encuentros y desencuentros. Silvia Fontana relató: "hubo todo un proceso. los nietos son chicos que creo que nunca van a estar bien. Es muy grande el daño que les han hecho, es difícil que puedan recomponerse totalmente han podido hacer sus vidas, algunos más otros menos. Nosotros empezamos una relación bien, formal, luego momentos de pelea. Es difícil, porque te encontrás con una persona con otra identidad, y cuesta, porque es un proceso muy largo. A veces me enojo porque no me llama o no hablamos seguido; pero nos vemos, él me abraza y se me olvida todo. La primera vez  que me dijo tía, lo llegué a comparar con el nacimiento de mis hijos por la felicidad que representó, ese era el pago que yo tenía por toda la búsqueda que había llevado adelante. La relación va y viene, no está mal. El reconstruye su vida como puede. Yo hice lo que tenía que hacer. Durante mi vida lo busqué a él, busqué a mi hermana, busqué justicia".

Pedro, Graciela y Clelia
Por su parte, Gustavo, primo de Pedro expresó: "el daño, es un daño que le hicieron a todos, a él le impidieron ser hijo de Liliana, hijo de Pedro, ser sobrino de Silvia, le impidieron tener a su familia. Fue un daño para todos. Aún recuperando su identidad, es un pedazo que le sacaron a él y no lo va a poder llenar. Fueron 28 años que le robaron de su vida y que no va a poder llenar. Nosotros como familia lo que queríamos es que él sepa la verdad, que sepa quiénes fueron sus padres, que lo amaban y que lo querían tener, y  a sus padres se lo                                           robaron de los brazos".

Pedro junto a su primo Gustavo



Con el tiempo, Pedro Alejandro se fue reconociendo en su familia. En el mes de junio de 2009 viajó a Viale (Entre Ríos), de donde era oriunda su madre y sus abuelos, para conocer un poco más de su historia, su identidad. Hoy, es técnico en Sistemas, apasionado por la política, buen orador y buen lector. Vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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