"Es una historia que nos afecta de manera directa a
varias generaciones"
Leonardo Fossati nació en la cocina de la comisaría quinta de La Plata, un
centro clandestino de detención que funcionó durante la última dictadura. Vivió
durante toda su vida en un radio no mayor a las diez cuadras de esa comisaría,
donde estuvieron secuestrados sus padres, Inés Beatriz Ortega y Carlos Leonardo
Fossati. Recuperó su identidad a los 28 años, pero no sólo eso: tiene un hijo
pequeño quien, también recuperó una identidad que le había sido robada. "Pude
restituir mi identidad y a su vez a mi hijo y para mí eso fue fundamental en mi
vida y es fundamental en la vida”, dijo.
"Recién
a los 28 años conocí mi verdadera identidad. Me crie con una familia, tenía una
hermana que no era hija biológica de ellos y que nos criaron de buena fe desde
el punto de vista de que no fue una
adopción legal, pero en ambos casos, le habían contado otra historia. Ella, es
mayor, del año 72, con una historia real y en mi caso, nací en el 77, les
habían contado que una estudiante de Córdoba que había venido a estudiar a La
Plata que no quería tener hijos, que lo quería dar en adopción y que su familia
tampoco quería que lo tenga, entonces una partera del barrio les comento esto
sabiendo que ellos estaban en la
búsqueda de una adopción y fue así como llegue a la casa de crianza. Después
cuando me entero de mi verdadera identidad la partera ya había fallecido como
para seguir el rastro porque evidententemente si ella tenía conocimiento de donde yo venía y quería, que de hecho esta
iniciada la investigación de ella, para
ver si ha tenido vínculos con otras
entregas de bebes de compañeros que hayan estado secuestrados".
¿Lo de la causa fue anterior a que
vos te acerques?
Si, la causa
está abierta desde los juicios, las declaraciones a sobrevivientes, testigos y
se fueron armando todas las cusas, se dio a conocer que la comisaria 5ta,
funcionó como un ex centro clandestino de detención y que evidentemente ahí
había pasado mucha gente, habían nacido chicos.
Cuando vine
a Abuelas se inicio una investigación, primero, por intermedio de
documentación que tenia, partida de
nacimiento, DNI, el relato que tenia y
demás, se inicia una serie de trámites y averiguaciones hasta que me ofrecieron
hacer una extracción de sangre para comparar mi ADN con los datos que hay en el
Banco Nacional de Datos Genéticos, esto fue en marzo – abril de 2005 y en
agosto tuve el resultado.
Hay una
sensación siempre en los chicos que son criados por familias que no son sus
familias biológicas en algún punto de la niñez o adolescencia esas dudas
aparecen, en general en la formación de la identidad de las personas siempre
aparecen estas dudas. Cosas sencillas, tangibles, como no verte físicamente
parecido ni a tus papas, ni a tu hermana por la altura, color de pelo, color de
ojos, en el caso de mi viejo de crianza eran gente muy mayor que en líneas
generales tenían la edad de los abuelos de mis amigos.
Nunca le
daba la importancia que se merecía para
salir a averiguar porque la verdad tuve una crianza buena, con mucho amor. Y así
pasaron varios años, hasta que fui papá
muy joven a los 20 y eso te va cambiando la manera de pensar, abriendo tu
cabeza a pensar en nuevas cosas, situaciones. Una de ellas era que mi identidad afectaba directamente a la de mi
hijo, y saber esa verdad era no solamente parte de mi historia sino que también
era parte de la historia de él, porque en todo caso, también era la historia de sus abuelos.
Cuando me
acerque a abuelas me acerque porque no había muchos más lugares donde averiguar.
Me acerque por el hecho de haber nacido en la ciudad de La Plata, una de las
ciudades más castigadas por la dictadura cívico – militar, porque nací en plena
dictadura en el año 77, porque no tenía más lugares donde tocar puertas y
porque sabía que abuelas tiene las herramientas como para también, si la
búsqueda no es por ahí, orientarte en continuar la búsqueda por otros
lugares.
¿Y cuando te enteraste?
Me entere de
una manera poco habitual, para mi estuvo buena, fue rara; habían pasado casi 9
meses de mi análisis de ADN en el cual los primeros meses estaba bastante
pendiente llamaba a ver si había alguna novedad. Cuando me citan, el Juez me
explica que le había llegado el informe del banco genético que daba cuenta
sobre mi identidad; me conto los nombres de mis viejos, que mi nombre era
Leonardo y eso para mí fue muy fuerte porque Leonardo era el nombre que le
quería poner yo a mi primer hijo, fue un nombre que siempre me gusto y me
estaba enterando que era mi nombre, fue una mezcla de emociones. La primera
sensación fue de alegría, porque había encontrado la verdad, porque no me
habían abandonado, sabía que me habían puesto un nombre el segundo nombre de mi
viejo, el primer nombre de mi abuelo, empezaba
a armar un rompecabezas de muchas piezas y yo no tenía expectativas de
encontrar una sola. A la vez me empezaba a enterar una situación sumamente
dolorosa fue la que le toco vivir a mi familia y me empezaba a dar cuenta
varios días después.
Algo muy lindo
fue que Claudia, la hija de Estela de Carlotto, era compañera de mi viejo y en
ese primer encuentro me fue contando varias cosas, eso estuvo muy bueno porque
eso que podía leer en una causa que era tan ajeno se transformaba en algo muy
cercano. Me fui armando la imagen de mis viejos a partir de todos estos
relatos: Mi mamá era muy joven, militaba en la UES con 17 años, cumplió 18
estando secuestrada en la 5ta en febrero y en marzo nací yo. Mi papá militaba
en la Juventud Peronista y tenía 22 años al momento de su desaparición. Era muy
extraño conocer tu identidad y empezar a conocer la historia de tu viejo ya
siendo mayor que tus viejos, esa imagen es extraña porque las imágenes que tenés,
las fotos que podes ver son de muy jóvenes. Ahí empieza otro proceso y no sé
cuando termina pero es imprescindible conocer tu identidad es algo inherente al
ser humano.
Creo que la
sociedad argentina va a tomar mayor dimensión de esto a medida que pase el
tiempo y la difusión de este trabajo, el de Abuelas, dio cuenta para derribar
mitos que, como se pensaba en los 90´, los desaparecidos están viviendo en
Cuba, que no había habido robo de bebes, que esto era esporádico, los dichos
comunes de “por algo habrá sido”, que “las viejas estaban locas”.
¿Cómo fue el proceso respecto a tus
hijos y a tu familia?
Con mi hijo
Tomas, tenía 8 años, mi mayor temor era como él podía tomar toda esta historia.
Primero lo procese yo y tarde unos meses en contárselo quería saber cosas antes
de transmitírselo a él para hacerlo de la mejor manera. Terminó siendo
sencillo, se fue dando de manera natural a medida que fui conociendo a mi
familia fuimos generando lindo vínculo entonces para cuando le fui comentando
la verdad y le presente a mis tías a mis primos, él lo fue tomando de manera
natural como que la familia se fue agrandando. Fue el segundo gran paso después
de conocer todo, era acercarme a toda esta historia junto con mi hijo.
Tengo otro
hijo, de otra pareja, que tiene un año y medio él ya nació con su apellido, eso
va a estar bueno de acá a unos años cuando lo pueda hablar con su hermano esta
situación y que es una historia que nos afecta de manera directa a varias
generaciones porque a mis abuelos les toco sufrir y vivir en carne propia la
dictadura perdiendo sus hijos, a mis viejos les toco vivir secuestro, tortura y
el robo de sus hijos, y a mí todo este proceso. Da real dimensión de cómo este
problema no es un punto en una persona, no es el desaparecido el que lo
sufrió sino que fue todo su entorno
familiar, sus generaciones inmediatas y hoy en día también sufren las
consecuencias, esos chicos también restituyen su identidad más de 35 años
después están viviendo una situación consecuencia a esta última dictadura
cívico – militar, entonces cuando uno dice y lee que se están juzgando hechos
sucedidos hace 35 años atrás, en realidad es una mirada segmentada porque se
están juzgando las responsabilidades y hechos cometidos. Y todavía falta mucho
por hacer, 400 nietos por restituir, muchos juicios por llevarlos a cabo,
muchos responsables por ser juzgados y mucha información por dar a conocer.
¿Qué es para vos la identidad?
La verdad es
que es muy difícil de definir. La identidad está presente si uno habla de un
árbol desde las raíces hasta la última ramita, porque es algo dinámico, no es
algo estanco; es tus datos genéticos que se vienen heredando de generación en
generación y porque la ciencia da cuenta ahí hay una identidad genética. Después,
hay otra identidad que tiene q ver con la crianza también, porque no dejo de
reconocer que soy yo y mis circunstancias, soy hijo de Rubén y de Inés,
pero también fui criado por Carlos y Amabelia.
Fui adquiriendo cosas de mi crianza y mi identidad también se va modificando
día a día a través de qué voy tomando decisiones.
La identidad
te hace único y diferente a la persona que tenés al lado; único e irrepetible.
Que les dirías a esos hombres y
mujeres que no viven con una identidad que es la suya. ¿Por qué deberían buscar
su verdadera identidad?
Podría decir
muchas cosas, hay una parte de ellos que está vacía y que aparente por ahí uno
puede vivir sin eso, pero uno puede vivir sin muchas cosas pero si las tiene
puede vivir mucho mejor. Es darle la posibilidad a un hijo de conocer su
identidad, atrás de esa puerta hay mucha felicidad, hay una familia que lo
estuvo buscando por mucho tiempo, hay todo un mundo que uno desconoce.
¿Cómo fue la situación el día que te
enteraste con tu familia de crianza?
Para ellos
fue muy duro enterarse esta realidad, ellos también se sintieron engañados de
la historia que les habían contado. Creo que en líneas generales cuando uno
actúa de buena fe te toca pasar por momentos difíciles pero al final de cuentas
todo toma el lugar que corresponde. Con mi vieja de crianza tengo una muy buena
relación. En mi caso decidí tomar distancia para ver las cosas más claras, saberlas por mi cuenta
y que no entendía en su momento, me tome el tiempo necesario y fue positivo
para poder generar un vinculo diferente. Hoy tengo muy buen vínculo con mi
familia de crianza.
¿Cuándo recuperaste la identidad fue muy conflictivo retomar la vida
diaria?
No, la
verdad es que ahora es mucho más sencillo todos los trámites. A mí me todo
cambiar el DNI en 2006, fue mucho más sencillo porque tenía la orden de un
juez. Al elevarlo por intermedio de abuelas el pedido al juez porque sino a
cada lugar que iba tenía que explicar todo de nuevo y había algunos que
entendían y otros que no. En su momento me indignaba ante la negativa y la
falta de criterio de la gente que esta automatizada, hoy me rio de eso.

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