¡Elegimos la verdad!

jueves, 13 de marzo de 2014

Entrevista a Leonardo Fossati

"Es una historia que nos afecta de manera directa a varias generaciones"


Leonardo Fossati nació en la cocina de la comisaría quinta de La Plata, un centro clandestino de detención que funcionó durante la última dictadura. Vivió durante toda su vida en un radio no mayor a las diez cuadras de esa comisaría, donde estuvieron secuestrados sus padres, Inés Beatriz Ortega y Carlos Leonardo Fossati. Recuperó su identidad a los 28 años, pero no sólo eso: tiene un hijo pequeño quien, también recuperó una identidad que le había sido robada.  "Pude restituir mi identidad y a su vez a mi hijo y para mí eso fue fundamental en mi vida y es fundamental en la vida”, dijo.

"Recién a los 28 años conocí mi verdadera identidad. Me crie con una familia, tenía una hermana que no era hija biológica de ellos y que nos criaron de buena fe desde el punto de vista  de que no fue una adopción legal, pero en ambos casos, le habían contado otra historia. Ella, es mayor, del año 72, con una historia real y en mi caso, nací en el 77, les habían contado que una estudiante de Córdoba que había venido a estudiar a La Plata que no quería tener hijos, que lo quería dar en adopción y que su familia tampoco quería que lo tenga, entonces una partera del barrio les comento esto sabiendo  que ellos estaban en la búsqueda de una adopción y fue así como llegue a la casa de crianza. Después cuando me entero de mi verdadera identidad la partera ya había fallecido como para seguir el rastro porque evidententemente si ella tenía conocimiento  de donde yo venía y quería, que de hecho esta iniciada la investigación de ella,  para ver  si ha tenido vínculos con otras entregas de bebes de compañeros que hayan estado secuestrados".


¿Lo de la causa fue anterior a que vos te acerques?
Si, la causa está abierta desde los juicios, las declaraciones a sobrevivientes, testigos y se fueron armando todas las cusas, se dio a conocer que la comisaria 5ta, funcionó como un ex centro clandestino de detención y que evidentemente ahí había pasado mucha gente, habían nacido chicos.
Cuando vine a Abuelas se inicio una investigación, primero, por intermedio de documentación  que tenia, partida de nacimiento, DNI,  el relato que tenia y demás, se inicia una serie de trámites y averiguaciones hasta que me ofrecieron hacer una extracción de sangre para comparar mi ADN con los datos que hay en el Banco Nacional de Datos Genéticos, esto fue en marzo – abril de 2005 y en agosto tuve el resultado.
Hay una sensación siempre en los chicos que son criados por familias que no son sus familias biológicas en algún punto de la niñez o adolescencia esas dudas aparecen, en general en la formación de la identidad de las personas siempre aparecen estas dudas. Cosas sencillas, tangibles, como no verte físicamente parecido ni a tus papas, ni a tu hermana por la altura, color de pelo, color de ojos, en el caso de mi viejo de crianza eran gente muy mayor que en líneas generales tenían la edad de los abuelos de mis amigos.
Nunca le daba  la importancia que se merecía para salir a averiguar porque la verdad tuve una crianza buena, con mucho amor. Y así pasaron varios años, hasta que  fui papá muy joven a los 20 y eso te va cambiando la manera de pensar, abriendo tu cabeza a pensar en nuevas cosas, situaciones. Una de ellas era que  mi identidad afectaba directamente a la de mi hijo, y saber esa verdad era no solamente parte de mi historia sino que también era parte de la historia de él, porque en todo caso,  también era la historia de sus abuelos. 
Cuando me acerque a abuelas me acerque porque no había muchos más lugares donde averiguar. Me acerque por el hecho de haber nacido en la ciudad de La Plata, una de las ciudades más castigadas por la dictadura cívico – militar, porque nací en plena dictadura en el año 77, porque no tenía más lugares donde tocar puertas y porque sabía que abuelas tiene las herramientas como para también, si la búsqueda no es por ahí, orientarte en continuar la búsqueda por otros lugares. 
¿Y cuando te enteraste?
Me entere de una manera poco habitual, para mi estuvo buena, fue rara; habían pasado casi 9 meses de mi análisis de ADN en el cual los primeros meses estaba bastante pendiente llamaba a ver si había alguna novedad. Cuando me citan, el Juez me explica que le había llegado el informe del banco genético que daba cuenta sobre mi identidad; me conto los nombres de mis viejos, que mi nombre era Leonardo y eso para mí fue muy fuerte porque Leonardo era el nombre que le quería poner yo a mi primer hijo, fue un nombre que siempre me gusto y me estaba enterando que era mi nombre, fue una mezcla de emociones. La primera sensación fue de alegría, porque había encontrado la verdad, porque no me habían abandonado, sabía que me habían puesto un nombre el segundo nombre de mi viejo, el primer nombre de mi abuelo, empezaba  a armar un rompecabezas de muchas piezas y yo no tenía expectativas de encontrar una sola. A la vez me empezaba a enterar una situación sumamente dolorosa fue la que le toco vivir a mi familia y me empezaba a dar cuenta varios días después.
Algo muy lindo fue que Claudia, la hija de Estela de Carlotto, era compañera de mi viejo y en ese primer encuentro me fue contando varias cosas, eso estuvo muy bueno porque eso que podía leer en una causa que era tan ajeno se transformaba en algo muy cercano. Me fui armando la imagen de mis viejos a partir de todos estos relatos: Mi mamá era muy joven, militaba en la UES con 17 años, cumplió 18 estando secuestrada en la 5ta en febrero y en marzo nací yo. Mi papá militaba en la Juventud Peronista y tenía 22 años al momento de su desaparición. Era muy extraño conocer tu identidad y empezar a conocer la historia de tu viejo ya siendo mayor que tus viejos, esa imagen es extraña porque las imágenes que tenés, las fotos que podes ver son de muy jóvenes. Ahí empieza otro proceso y no sé cuando termina pero es imprescindible conocer tu identidad es algo inherente al ser humano.
Creo que la sociedad argentina va a tomar mayor dimensión de esto a medida que pase el tiempo y la difusión de este trabajo, el de Abuelas, dio cuenta para derribar mitos que, como se pensaba en los 90´, los desaparecidos están viviendo en Cuba, que no había habido robo de bebes, que esto era esporádico, los dichos comunes de “por algo habrá sido”, que “las viejas estaban locas”.
¿Cómo fue el proceso respecto a tus hijos y a tu familia?
Con mi hijo Tomas, tenía 8 años, mi mayor temor era como él podía tomar toda esta historia. Primero lo procese yo y tarde unos meses en contárselo quería saber cosas antes de transmitírselo a él para hacerlo de la mejor manera. Terminó siendo sencillo, se fue dando de manera natural a medida que fui conociendo a mi familia fuimos generando lindo vínculo entonces para cuando le fui comentando la verdad y le presente a mis tías a mis primos, él lo fue tomando de manera natural como que la familia se fue agrandando. Fue el segundo gran paso después de conocer todo, era acercarme a toda esta historia junto con mi hijo.
Tengo otro hijo, de otra pareja, que tiene un año y medio él ya nació con su apellido, eso va a estar bueno de acá a unos años cuando lo pueda hablar con su hermano esta situación y que es una historia que nos afecta de manera directa a varias generaciones porque a mis abuelos les toco sufrir y vivir en carne propia la dictadura perdiendo sus hijos, a mis viejos les toco vivir secuestro, tortura y el robo de sus hijos, y a mí todo este proceso. Da real dimensión de cómo este problema no es un punto en una persona, no es el desaparecido el que lo sufrió  sino que fue todo su entorno familiar, sus generaciones inmediatas y hoy en día también sufren las consecuencias, esos chicos también restituyen su identidad más de 35 años después están viviendo una situación consecuencia a esta última dictadura cívico – militar, entonces cuando uno dice y lee que se están juzgando hechos sucedidos hace 35 años atrás, en realidad es una mirada segmentada porque se están juzgando las responsabilidades y hechos cometidos. Y todavía falta mucho por hacer, 400 nietos por restituir, muchos juicios por llevarlos a cabo, muchos responsables por ser juzgados y mucha información por dar a conocer.
¿Qué es para vos la identidad?
La verdad es que es muy difícil de definir. La identidad está presente si uno habla de un árbol desde las raíces hasta la última ramita, porque es algo dinámico, no es algo estanco; es tus datos genéticos que se vienen heredando de generación en generación y porque la ciencia da cuenta ahí hay una identidad genética. Después, hay otra identidad que tiene q ver con la crianza también, porque no dejo de reconocer que soy yo y mis circunstancias, soy hijo de Rubén y de Inés, pero  también fui criado por Carlos y Amabelia. Fui adquiriendo cosas de mi crianza y mi identidad también se va modificando día a día a través de qué voy tomando decisiones.
La identidad te hace único y diferente a la persona que tenés al lado; único e irrepetible.

Que les dirías a esos hombres y mujeres que no viven con una identidad que es la suya. ¿Por qué deberían buscar su verdadera identidad?
Podría decir muchas cosas, hay una parte de ellos que está vacía y que aparente por ahí uno puede vivir sin eso, pero uno puede vivir sin muchas cosas pero si las tiene puede vivir mucho mejor. Es darle la posibilidad a un hijo de conocer su identidad, atrás de esa puerta hay mucha felicidad, hay una familia que lo estuvo buscando por mucho tiempo, hay todo un mundo que uno desconoce.
¿Cómo fue la situación el día que te enteraste con tu familia de crianza?
Para ellos fue muy duro enterarse esta realidad, ellos también se sintieron engañados de la historia que les habían contado. Creo que en líneas generales cuando uno actúa de buena fe te toca pasar por momentos difíciles pero al final de cuentas todo toma el lugar que corresponde. Con mi vieja de crianza tengo una muy buena relación. En mi caso decidí tomar distancia para ver  las cosas más claras, saberlas por mi cuenta y que no entendía en su momento, me tome el tiempo necesario y fue positivo para poder generar un vinculo diferente. Hoy tengo muy buen vínculo con mi familia de crianza.
¿Cuándo recuperaste la  identidad fue muy conflictivo retomar la vida diaria?
No, la verdad es que ahora es mucho más sencillo todos los trámites. A mí me todo cambiar el DNI en 2006, fue mucho más sencillo porque tenía la orden de un juez. Al elevarlo por intermedio de abuelas el pedido al juez porque sino a cada lugar que iba tenía que explicar todo de nuevo y había algunos que entendían y otros que no. En su momento me indignaba ante la negativa y la falta de criterio de la gente que esta automatizada, hoy me rio de eso.


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